El coaching, un proceso de ayuda

Cuando se habla de coaching es importante mencionar que es un concepto que no siempre se define de la misma manera, y que tampoco se aplica de la misma manera.

Hay muchas escuelas (y por lo tanto personas) que tienen distintas visiones de lo qué es coaching y distintas maneras de lo que es hacer coaching.

¿Qué es el coaching?

De forma general, el coaching se puede definir y entender como un proceso de ayuda útil para resolver situaciones o conseguir objetivos, y este se puede aplicar a nivel individual y grupal. 

Este es un proceso de ayuda que sí tiene en cuenta el pasado y el problema de la persona, pero no centra su atención en ello, más bien ayuda a la persona a que ponga su atención en la solución, en aquello que le es motivador, que la moviliza y que le es realmente útil para resolver o conseguir eso que quiere.

El coaching no es una terapia, no trabaja ni aborda enfermedades o patologías psicológicas, no tiene un enfoque "clínico" de la persona ni tampoco busca analizar su personalidad, está más enfocado en el desarrollo personal, porque a partir del conflicto o problema que tenga la persona la ayuda a que indague en sí misma, que reflexione, que se cuestione para que enriquezca su punto de vista y encuentre sus recursos, soluciones y consiga sus objetivos. El coaching trabaja con una persona que está mentalmente equilibrada, que identifica un problema o dificultad en su vida, y que tiene la necesidad de cambiarlo o superarlo. 

Más allá de esto, lo que se entiende por coaching y por hacer coaching puede variar bastante.

En este proceso de ayuda se pueden identificar dos corrientes principales: una con un enfoque más directivo y basado en la acción, y otra con un enfoque no directivo basado en el interior de la persona.

El coaching al que me voy a referir es un coaching no directivo enfocado en el interior de la persona. Es decir, que busca ayudarla de dentro hacia afuera.

¿Qué es una sesión de coaching personal?

Es un encuentro entre el coach y el cliente en el que se lleva a cabo una conversación profesional que propicia un contexto de exploración y descubrimiento personal.

En esta conversación el coach no motiva, no aconseja ni le dice qué hacer a la persona, sino que, la acompaña a indagar en sí misma para potenciar su capacidad de descubrimiento y toma de conciencia.

¿Para qué sirve la sesión de coaching?

El proceso de coaching, y por lo tanto, las sesiones tienen como finalidad ayudarte con aquellos asuntos personales o profesionales que quieras conseguir, gestionar o resolver, y que esto lo puedas lograr mediante tus propios recursos y descubriendo tus propias soluciones.

¿Cuándo o en qué puede ser útil el coaching?

La verdad es que el coaching puede ser útil en cualquier momento de la vida, pero también es cierto que tiene mayor utilidad cuando hay algo en la vida de la persona que quiere cambiar, resolver o conseguir. Y aunque, pueden ser múltiples los casos o las situaciones en las que éste puede ayudar a las personas, podemos definir estos 7 ejemplos principales en los que un proceso de coaching va a ser de utilidad:

1. Relaciones personales

Las relaciones personales es quizás uno de los aspectos más relevantes o significativos en nuestra vida, ya sean personales o profesionales estas rápidamente se pueden transformar en motivo de bienestar o malestar.

Cuando todo "anda bien" en nuestras relaciones puede que no consideremos importante averiguar a qué se debe la buena relación, pero cuando las cosas no marchan tan bien o cuando van de mal en peor, puede que sí nos surja el interés por averiguar a qué se deben los problemas, básicamente, para mejorar esa relación, resolver el problema o para darnos cuenta que terminar con ese vínculo era lo mejor.

Independiente de cuál sea el caso en el que nos encontremos, es importante tener en cuenta que, las relaciones en sí no son problemáticas, el problema no está en "la relación".

Los conflictos surgen, en esencia, por la necesidad inconsciente (o no reconocida) de cada persona de esperar constantemente que la otra lo haga feliz, cumpla sus expectativas, satisfaga sus necesidades, acepte lo que le pide, que no la contradiga, que no la haga enojar, etcétera. Y cuando esto no sucede, molestarse, enojarse o sentirse inseguro.

Cuando no tenemos conciencia de esta necesidad inconsciente y no la gestionamos como lo que es, surgen los conflictos entre las personas, porque consideramos lo que otro hace (no cumplir mis expectativas o satisfacer mis necesidades) como una ofensa o como un ataque. 
 

2. Gestión emocional

Las emociones pueden ser muchas o tantas que a veces no sabemos cómo definirlas o nombrarlas, y estas pueden estar vinculadas a distintas situaciones, lugares o personas en las que surgen espontáneamente, y que por lo general, provocan que actuemos de forma inconsciente.

Una vez que surgen en tu interior lo importante es poder reconocerlas como tal y observarlas de una forma más objetiva para evitar dejarse llevar por ellas, ya que ese es un estado que las mantiene o las refuerza. 

Cuando estás más atento a aquello que surge en tu interior, tienes mayor control sobre las emociones porque eres más consciente de cuándo surgen y debido a qué surgen.

3. Toma de decisiones

La dificultad en tomar decisiones pasa por una necesidad excesiva de querer tomar una buena decisión o por el miedo a no tomar una buena decisión (que sería básicamente lo mismo). Y esto tiene relación con valorar en exceso o poner demasiada atención en los resultados, en las consecuencias de esa decisión.

Si bien es importante tomar decisiones que luego nos aporten los resultados deseados ("buenas decisiones"), es importante también tener en cuenta que, no existen las buenas o las malas decisiones como algo absoluto. Tener en cuenta esto, y tener claro los motivos de para que queremos tomar una determinada decisión, nos va a permitir tomar buenas decisiones o incluso puede ayudarnos a darnos cuenta de que ni siquiera era necesario hacer una elección.

4. Cambiar una conducta

Cuando recurrentemente hacemos algo que no queremos, que nos trae consecuencias que sabemos que nos perjudican o cuando nos planteamos hacer tal cosa y terminamos haciendo algo que va en contra de lo que queríamos, puede ser momento de averiguar cuáles son los verdaderos motivos o necesidades que hay detrás de estas acciones.

En un proceso de coaching no directivo la atención no se centra en ayudar a que la persona haga un esfuerzo por cambiar o mejorar su comportamiento, es decir, no se intenta cambiar una conducta por otra, sino que se busca ayudar a que ponga su atención en un nivel más interior, en aquello que está motivando esa acción, y cuando se produce un cambio o un descubrimiento en ese nivel, la conducta o el comportamiento cambia o mejora por sí solo.

5. Cambiar o mejorar tu situación laboral

El ámbito laboral es un aspecto que de una u otra manera siempre está presente, no solo en un sentido económico, sino también porque tiene directa relación con aquello que nos motiva hacer, aquella actividad o actividades que nos aportan satisfacción y sentido de realización.

Y precisamente, algo que puede generar conflictos internos es la insatisfacción o la desmotivación hacia el trabajo o hacia la actividad que desempeñamos. Otro motivo de conflicto también puede ser el aspecto económico (bajos ingresos, deudas) o el ambiente laboral en el que nos encontremos o quizá una situación de desempleo.

Todas estas situaciones tienen algo en común, y eso que tienen en común eres tú. Es decir, independiente de las circunstancias externas, lo importante es centrarse en cómo estás viviendo tú dicha situación, qué es lo que no te gusta, qué es lo que quieres conseguir y de qué manera lo puedes conseguir. Y un proceso de coaching te puede ayudar a abordar de una manera útil esté tipo de situaciones. 

6. Confianza en ti mismo

Quizás esto es algo que podríamos definir como un aspecto habitual y la fuente de muchos problemas o dificultades para las personas, incluso los que se encuentran en esta lista.

Cuando hablamos de confianza o seguridad en nosotros mismos, sin darnos cuenta asociamos esa "confianza" o "seguridad" a algo externo, algo que hayamos hecho o no, que hayamos conseguido o no conseguido, logrado o no logrado. Y este pequeño detalle de percepción, lleva a que no importe el cuan confiados o seguros estemos de nosotros mismos, siempre es una confianza que dependerá de algo externo, una confianza que aumenta o disminuye según lo que tengamos, según lo que alcancemos o consigamos, lo cual conlleva inevitablemente a que estemos continuamente dudando de nosotros mismos.  ¿Por qué? porque todo lo que alcancemos o consigamos está destinado a cambiar o a perder su valor en algún momento.

Así como es agradable y satisfactorio conseguir cosas, es importante estar tranquilos y a gusto a pesar de esas cosas. De lo contrario, la confianza o la seguridad en nosotros mismos es algo que siempre tendremos que "salir a buscar" fuera de nosotros.

7. Definir tu dirección en la vida

Aunque esto se podría definir también como encontrar tu vocación o tu propósito en la vida, y otros términos más amplios o espirituales. Esto siempre está relacionado con: qué te motiva, qué es importante o relevante para ti hoy, y en relación a eso, qué camino quieres seguir, y en este momento, cuál es el primer paso en ese camino que va a aportar a tu satisfacción y bienestar personal. 

Cuando hablamos de cosas como, el propósito o el destino de tu vida, lo que has venido a hacer, son cosas que pueden sonar muy amplias o grandilocuentes, y esto puede crear cierta confusión. Y aunque esto pueda ser algo en lo cual es importante tener claridad, por muy significativo y trascendente que pueda ser, esa importancia y trascendencia siempre se reduce a poner la atención en aquello que hoy, que en este momento te es significativo, importante y satisfactorio.

 

Estos son algunos ejemplos en los que un proceso de coaching te será de utilidad para abordar aquellos temas que necesites resolver o conseguir.